Por Bryan Esler
Tarde o temprano, a todo fotógrafo se le presentará la situación: alguien le pedirá una imagen de forma gratuita. Para la mayoría de los profesionales, esto es algo que o bien se rige por una política estricta, o bien se decide caso por caso. Aunque la idea de entregar su obra sin remuneración puede ser difícil de aceptar, también es una herramienta que, bien gestionada, puede impulsarle en su camino hacia la profesionalización a tiempo completo.
Permítame explicarle por qué.
¿Por qué regalar sus fotografías?
En otras ocasiones he hablado sobre la importancia de ofrecer servicios voluntarios para organizaciones sin fines de lucro como estrategia para dar a conocer su trabajo, y este caso no es diferente. Si ha capturado una vista espectacular del skyline de su ciudad y no tiene planes de comercializarla o darle un uso publicitario, compartirla no tiene por qué ser perjudicial.
La forma más directa de hacerlo es a través de plataformas como Instagram, etiquetando a los organismos oficiales y grupos de turismo locales. Esto puede derivar en dos escenarios positivos: primero, que estas entidades compartan su contenido, ampliando exponencialmente su alcance y visibilidad. Segundo, que al conocer su trabajo, decidan contratarle para futuros proyectos o incluso adquieran los derechos de uso de esa imagen específica.
Sin embargo, cuando la petición proviene de un particular o de una pequeña empresa, el panorama se vuelve más complejo.
Defina su política y manténgase firme
Siempre vuelvo a la pregunta fundamental: ¿tengo intención de dar a esta fotografía un uso comercial? Si la respuesta es afirmativa, la respuesta al solicitante debería ser un no. Pero si no tiene previsto vender la imagen o utilizarla más allá de sus redes sociales personales, entonces podría considerar cederla.
Por ejemplo, durante un reciente viaje a Toronto, me encontraba fotografiando el perfil de la ciudad durante la hora azul. Un turista se me acercó y me preguntó si podría enviarle una copia de mi fotografía, ya que no lograba captar la escena con su teléfono. Fue una situación comprometida, pero finalmente me disculpé y decliné la petición.
¿El motivo? Tenía la intención de subir esa fotografía a un banco de imágenes como Adobe Stock. Analizándolo a posteriori, regalar esa toma a un colega viajero probablemente no habría tenido consecuencias, pero para cuando quise reconsiderarlo, ya se había marchado. Si decide regalar sus fotos, mi recomendación es que el interesado sea quien haga el esfuerzo.
Es decir, entréguele su tarjeta de visita y pídale que le escriba un correo electrónico. Si su equipo permite la conexión con el móvil para la descarga inmediata, puede enviársela en el acto, pero recuerde: usted le está haciendo un favor. Si se trata de una empresa, valore si existe la posibilidad de colaborar con ellos a largo plazo. En ese caso, ceder una sola imagen puede servir como carta de presentación. En estos escenarios, siempre exijo la atribución de autoría y un enlace directo a mi sitio web.
Conozco a un fotógrafo que sigue una estrategia muy inteligente: emite una factura por la fotografía detallando los derechos de exhibición concedidos, pero aplica un descuento del XNUMX% tras el desglose de la licencia. De este modo, el cliente o la empresa percibe claramente el valor real de lo que está recibiendo de forma gratuita.
Conclusión
¿Debería regalar sus fotos? En última instancia, la regla de oro es la consistencia. Tenga claro desde el principio cuál es el objetivo final de cada obra. Esto le ayudará a determinar con qué se siente cómodo y qué límites no está dispuesto a cruzar. No debe ser una fuente de estrés; si define su política antes de que llegue la pregunta, evitará muchos quebraderos de cabeza en el futuro.
Una versión de este artículo apareció originalmente en Photofocus.com.
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Sobre la autora
Bryan Esler
Fotógrafo
Bryan es un fotógrafo especializado en capturar eventos, artes escénicas, gastronomía y entornos corporativos. Con base en Grand Rapids, Michigan, ha colaborado con clientes de la talla de CNBC, Michigan State University, ArtPrize, Steelcase y SpartanNash, entre otros. Su trabajo ha sido destacado por firmas como Delta Airlines, NBC, Microsoft, LiveStrong y Pure Michigan. Puede conocer más sobre su obra en bryanesler.com.
